Deja de hacer que suceda

deja de hacer que suceda

 

Me resultas curioso y a la vez, cómico. Te veo correr. Te veo cogerlo, mirar todos sus lados, los vértices, olerlo y volver a dejarlo en el sitio. Y no paras. Y me entra la risa. Y nos entra la risa.

No te preocupes, estamos en el mismo camino, solo es que te veo desde fuera y me desconciertas. Creo que eres y no eres consciente de todo lo que estás haciendo.

Eres muy consciente, pero en el fondo crees que esta vez va a ser “la vez” y vuelves a coger carrerilla y te vuelves a estampar contra esa pared rugosa. Esa pared la llevas marcada en cada una de las heridas de guerra que llevas haciéndote desde hace algún tiempo.

Tampoco es lo que esperaba ¿sabes? Pero intento medir la delicadeza. Deja de hacer que suceda porque te haces y haces daño. No vas a controlarlo todo y todo ha dejado de ser especial.

Debes aprender eso: Hemos dejado de ser especiales. Concretamente, memoriza esto: La palabra especial dejó de significar lo que significaba.

Puede haberte funcionado en otras cosas, pero las personas no funcionamos así. Normalmente, si nos corre sangre por dentro, te esquivamos si vemos que coges carrerilla; nos cansamos, nos desquiciamos si vemos que rebuscas demasiado en nuestros vértices y además, (por si no lo sabes) nos incomodamos cuando te acercas a oler.

Tienes el pulgar y el corazón quemados de tantos chasquidos ininterrumpidos y no haces magia. Estás tan pendiente de la satisfacción del truco final que has olvidado todas las cualidades que tienes para generarlo.

Puede que estés obviando lo más importante: Deja de centrifugarte por todo.  Deja de quejarte por nada y haz(te)nos un favor, cálmate y deja de huirte.

Puede que lo único que necesites sea dejar reposar para más tarde, saborear. Has visto que el hecho de empacharte se convierte en una inercia sin demasiada coherencia.

Prueba a que venga el aroma, inspírala, intúyela, obsérvala, humanízala, deja sentir ese cosquilleo y trata de no huir. Y recuerda que a veces, se llega tarde y  todo se esfuma.

Deja de hacer que suceda, permite que suceda.

 

 

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